viernes, 21 de febrero de 2014

Sociedad de humanos, sociedad de insectos.

 Creo que fue en una novela de Hesse en donde se argumentaba que en la evolución humana encarnada en los seres que alientan actualmente no todos habían llegado a hombre, que algunos habían quedado en pez o rana. Pues bien, quizá sea incluso más extremo: la mayor parte de la sociedad humana ha quedado en insecto. En insectos que no llegan a comprender la trascendencia de sus vidas, que repiten maquinalmente la existencia de sus padres y abuelos, con el sacrosanto nombre de "tradición". Así es, las generaciones se suceden sin que haya importantes cambios más que en los elementos accesorios: la ropa, la alimentación, el transporte... poco más; los principios que rigen la vida de los hombres siguen siendo los mismos hoy, en el siglo XXI, que hace dos o tres siglos, ¡qué desatino!
 Las generaciones de hormigas o termitas se suceden sin fin, en realidad ni saben que existen, se limitan a seguir sus instintos (nuestras tradiciones) para jugar a ese dramático juego que llamamos vida.
 Como las hormigas, nuestros coetáneos viven de forma irreflexiva, banal, sin comprenderse...

lunes, 17 de febrero de 2014

Ahora leyendo: "Tess, la de los d'Uberville" de Thomas Hardy

 Leer la llamada "Literatura victoriana" es un bálsamo para estos atribulados ojos, cerebro y corazón. Es como volver al hogar primordial, a "la casa"; después de pasar por tipos como Handke se hace más evidente, si este y casi todos los modernos tienen esa prosa rápida, sin apenas detalles, que lleva a una lectura apresurada y sin reposo, aquellos nos regalan su pomposa (entiéndase en el buen sentido) lentitud como un regalo de los dioses. Y es que leyendo a Dickens, las hermanas Brönte o Thomas Hardy entiendes lo que era el reposado acto de la lectura de aquellos tiempos, no era algo con lo que matar el tiempo sobrante (véase los que leen en el autobús o el metro) o rellenar los huecos que nuestro atareado calendario nos permite, no, leer era una actividad reposada a la vez que apasionante, concienzuda a la par que entretenida y formativa al  tiempo que ociosa. Era, en definitiva, un modo de vida.
  Las novelas de Thomas Hardy entran plenamente en este estilo victoriano del que Dickens es el indiscutible campeón. Uno se los imagina graves, circunspectos, aplicados a su tarea de escribir magnas obras... hasta que los lee (ese es el problema, la cantidad de gente, me refiero a los que leen de verdad, no los que lo dicen, a los que les intimida el tamaño de las novelas y la fama de "ladrillos") y cuando los lee se da uno cuenta de la profunda humanidad que se escondía tras el severo semblante de estos prohombres (y "promujeres" cabría decir). Dickens, Hardy, las Brönte, incluso mi muy odiada George Eliot son escritores que investigan en la cualidad humana por encima de todo, que pintan un fresco con las luchas sociales emprendidas contra viento y marea por los desheredados de su ya finiquitada sociedad.
   Tess la de los d'Uberville es, precisamente, un relato de esos desheredados, en este caso nunca mejor dicho, pues se trata de una familia noble venida a menos que ha de luchar contra lo opuesto, las familias humildes de mercaderes que, enriquecidas, compraban títulos nobiliarios para engrandecer su baja cuna. Una sociedad, en definitiva, despiadada, en la que aquel país, Inglaterra, se convirtió en el mayor imperio del momento, gracias no solo a la explotación de los hombres en sus colonias (esclavitud) sino también en la metrópoli con una inmensa masa de marginados que gastaban sus cortas vidas en enaltecer a Su Graciosa Majestad .

sábado, 15 de febrero de 2014

Ahora leyendo: "El miedo del portero ante el penalty" de Peter Handke

Ya hablé de Handke, me gusta más, sin lugar a dudas, como guionista que como escritor, pues siempre acabo con una sensación agridulce al leerlo. Con El miedo del portero ante el penalty temo que me va a pasar lo mismo: los personajes parecen ensimismados ante su vida, incapaces de tomar decisiones enérgicas que afecten a su existencia. Recuerdan al personaje de El extranjero de Camus que, sumido en una pasividad y un escepticismo sin solución, acepta asesinar y ser condenado a muerte sin sobresalto alguno.
  Aquí el personaje es Joseph Bloch, un antiguo jugador de fútbol, actual mecánico, que es despedido de su trabajo y comienza una existencia errática, sin un fin preestablecido. Son personajes grises, deshumanizados, sin fuerza vital. El desarraigo que sufre Bloch le acabará llevando también al asesinato.
  Entiendo que Handke critica la despersonalización de la sociedad actual, que nos lleva a una existencia insustancial y sin sentido. Con respecto a la forma, Peter Handke escribe de una manera cuasi periodística, con una prosa rápida y poco adjetivada, predominando la narración sobre la descripción.

jueves, 13 de febrero de 2014

Inciso cinematográfico: "Nebraska", dirigida por Alexander Payne

 Nebraska es una rara avis dentro de las películas que nos llegan de nuestro Imperio, los Estados Unidos; es diametralmente opuesta a las superproducciones de Hollywood al uso, aquellas con derroche de medios, deslumbrantes efectos especiales y actores que parecen más modelos de pasarela que hombres y mujeres corrientes y molientes. Nebraska parece más una película europea asimilable al realismo social que otra cosa.
  Narra un periodo de la vida de un anciano (encarnado por el actor Bruce Dern) que es engañado, o se deja engañar, por un reclamo publicitario que le asegura ser ganador de un millón de dólares, para lo cual ha de desplazarse desde Montana hasta su natal Nebraska. Su familia, obviamente, se da cuenta del burdo engaño, pero, tras varias tentativas por hacerle comprender, su hijo menor decide llevarle hasta su "El Dorado particular"; el viaje se convertirá en realidad en una experiencia vital entre el padre y el hijo, la dureza, las amarguras de la vida, de una vida que se acaba.
  Es una bonita, aunque agridulce, metáfora de la vida, sin pegotes sentimentales ni edulcoración alguna. Quizá el hecho de haber escogido el Blanco y negro refuerce esta sensación descarnada. En cualquier caso, la sensación que se obtiene no es desesperante pero sí desasosegante, como lo es la certeza de la decadencia y la muerte.
 Una más que aceptable película, que nos recuerda que, por mucho que se empeñen los medios de comunicación masivos de decir lo contrario, al otro lado del océano hay vida inteligente.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Ahora leyendo: "Las tinieblas", de Leonid Andréyev

 Un escritor menor dentro de la pléyade de gigantes que dio Rusia al mundo en el siglo XIX (Tolstoi, Dostoyevski, Goncharov, Pushkin, Turguénev, Chejov...), pero con una enorme producción en relatos a pesar de morir relativamente joven (48 años). Éste es uno de los más conocidos.
   Es un relato muy original por ponerse en la piel de un terrorista que entabla una extraña amistad circunstancial con una prostituta, tema muy peculiar para el biempensante siglo XIX. Hasta el momento me ha parecido "poco ruso" en el sentido de poseer un ritmo rápido y tener una adjetivación escasa (a diferencia de la lenta prosa tolstoyana, por ejemplo), sin embargo, la introspección está presente en todo momento, al igual que ocurre en la obra de Dostoyevski.
  Una vez más, los señores de Acantilado han decidido sacar este corto relato de forma aislada en un diminuto tomo, lo cual, en mi humilde opinión, es desaprovechar la oportunidad de sacar una representación más amplia de la obra de Andréyev, pero en fin... "doctores tendrá la Iglesia".

martes, 11 de febrero de 2014

"Gabinete de curiosidades" de Guillermo del Toro

 Verdaderamente, este del Toro es un tío talentoso, un "crack" diríamos hoy en día. Este enorme libro es una muestra de sus "cuadernos, colecciones y demás obsesiones" que lo muestran a todas luces como uno de los mejores directores de cine de terror de todos los tiempos.
  Es un libro sui géneris, con multitud de dibujos, apuntes y anécdotas de las principales películas del director mejicano. Se entrevé un mundo de fantasía semejante al que debía poblar la mente de Lovecraft o Machen, un hervidero de ideas deslumbrantes y originales que, una vez plasmadas sobre una pantalla grande, hacen soñar a millones.
 Muchas fotos ilustran la que fue su residencia en Los Ángeles, su Bleak House (casa desolada, nombre tomado de la novela homónima de Dickens). En ella guarda todo tipo de artefactos de sus distintas novelas, esculturas terroríficas, miles de libros... todo en un ambiente gótico que hace suspirar a más de uno que vivimos en impersonales pisos...
  Sin duda, el proceso creativo en Guillermo del Toro se enraíza en una infancia y juventud apasionadas por la lectura de los grandes mitos de la literatura fantástica (principalmente anglosajona y del XIX), muestra inequívoca de la lujuriosa relación entre la literatura y el cine.

lunes, 10 de febrero de 2014

"La laguna de los misterios", aventuras de Corto Maltés, por Hugo Pratt

 Corto Maltés es un héroe clásico de cómic: valiente, aventurero, misterioso, individualista, incluso atractivo... Hugo Pratt creó un icono en este mundo. Casi veinte años después de su muerte siguen editándose las andanzas de este mestizo hijo de una gitana de Gibraltar y un marinero de Cornualles.
  Norma editorial, dominante en el mercado de cómic y novela gráfica de este país, es quien tiene sus derechos, y, de forma regular, lanza ediciones de su obra. De Corto Maltés tengo unos libros en formato lujoso muy grande. Ahora, quizá por los tiempos económicos que nos tocan vivir, han sacado otra colección más pequeña y barata aunque todavía con buenas formas (cartoné, papel grueso, impresión a color...) teniendo en cuenta que el destinatario del producto es, típicamente, un adulto.
 Las cuatro historias recopiladas en La laguna de los misterios no son lo mejor de Corto, pero participan de ese extraño atractivo tan habitual en él.
  En realidad, Hugo Pratt es mucho mejor dibujante que escritor, pues todas sus historias dejan un pelín insatisfecho al lector adulto que busca la calidad novelesca que puede tener la obra de Jacques Tardi (aunque sus mejores obras las firme otro escritor) o Vittorio Giardino (aunque meta unos "gazapos"  históricos monumentales); aun así, es un gustazo perderse en las inverosímiles peripecias de este famoso marino.

I Premio internacional de novela, Ciudad Galdós

 Ya que, final y desgraciadamente, no he logrado ganar este premio, puedo decir, sin ocultar mi orgullo, que fui finalista del mismo con mi novela Honrarás a tu padre. Copio de la página de dicho concurso:

 

III Certamen Literario Internacional Ciudad Galdós, I de Novela (Finalistas)

EL ATENEO Ciudad Galdós comunica que las obras que han resultado finalista
en el III Certamen Literario Internacional Ciudad Galdós, I de Novela  son las siguientes:
Poster Novela copia
- Hombre ordinario, Un (Pseudónimo: Julián Sorel)
- Noches de ronda, (Pseudónimo: El Fauno)
- Secretaria del escritor, La (Pseudónimo: Natacha Drowsky)
- Honrarás a tu padre (Pseudónimo: Fritz Lowenstein)
- Cilindro de Ciro, El (Pseudónimo: Hernando del Valle)
- Últimas horas con Arsenio Franco (Pseudónimo: Roger Emilio Ayza)
- Veintiuno, El (Pseudónimo: Reginald Perrin)
- Tres hombres sin piedad (Pseudónimo: Klichar72)
- Viejo del alma…! (Pseudónimo: El despistado)
- Estúpido caso del Lycée Charlemagne, El (Pseudónimo: F.J.)
Próximamente se les comunicará a los finalistas  la fecha en la cual el Jurado dará a conocer el fallo de la obra ganadora.


 Sí, mi pseudónimo es Fritz Lowenstein, mezcla del nombre de un famoso director cinematográfico y el apellido de un conocido actor.
 Reconozco una leve decepción al no conseguir el premio final, pero reivindico mi orgullo de finalista entre varios cientos de novelas. Es un verdadero espaldarazo para alguien que, como yo, escribe contra viento y marea, con oposiciones de todo tipo y prácticamente ningún apoyo. Desde este humilde blog agradezco públicamente al Ateneo Ciudad Galdós la deferencia que han tenido para conmigo y mi novela. Dejo el enlace de dicha institución:
 http://elateneociudadgaldos.com/

domingo, 2 de febrero de 2014

"Relatos de Yuggoth", por Alan Moore

 He de reconocer que el tal Moore es un tipo ingenioso, que, fuera de la factoría Marvel, ha escrito cosas interesantes, siempre en un ámbito fantástico. Aplico todo esto a esta recopilación de cómics:
  No obstante, los relatos, aun ocurrentes, son "demasiado parecidos" a los originales de Lovecraft, demasiado, demasiado... Se podría decir que más que inspirados en la obra lovecraftiana son modificaciones leves de sus relatos. 
 Me parece que esto requiere una explicación por mi parte: creo, por encima de todo (por la parte que me toca también), en el sacrosanto respeto a la autoría intelectual, ya maltrecha por la codicia editorial; entiendo que el género fantástico ha sido un batiturrillo de grandes escritores (Howard Philips Lovecraft como ejemplo más evidente, pero no solo él: Asimov, Brian Aldiss, Arthur Machen, Lord Dunsany, el propio Poe...) con gente que tenía muchas ganas pero poco talento; pero sobre todo, la falta de seriedad de esas revistas conocidas en Estados Unidos como "pulp" ha propiciado que cualquiera se considere autorizado a "engrandecer" la  obra del escritor en cuestión... craso error. En esta misma colección, se enmascara bajo la frase: "Alan Moore rinde su particular homenaje a H. P. Lovecraft...", una cosa es rendir un homenaje y otra aprovecharse de la falta de regulación de derechos de autor... Es mi opinión.
 Al margen de la trama de los relatos, los artistas son ciertamente inconmensurables (lo mejor del libro), destacaré a nuestro compatriota Juan José Ryp y su característico "horror vacui", a Bryan Talbot, Jacen Burrows, Val Semeiks o Hunt Emerson, verdaderos genios todos ellos.
 

jueves, 30 de enero de 2014

Inciso cinematográfico: "The Human Monster"

 Ocurre con frecuencia que, en nuestro afán simplificador, tendemos a identificar a un actor con un papel determinado, "encasillarlo" decimos; eso ocurre con Bela Lugosi, el eterno Drácula, al que se nos hace difícil imaginar sin un frac y una larga capa negra... Bueno, pues esta no es una película de vampiros, es posible incluirla en el género policíaco.
  Es de 1939 (malos tiempos en este país), rodada íntegramente en Londres, cuya trama narra los cruentos asesinatos de un elegante Lugosi (conde Orloff) que mantiene una actividad delictiva apoyado por un, aparentemente benéfico, centro asistencial para invidentes; el ladino de Orloff actúa como corredor de seguros de pobres tipos a los que, falsificando sus firmas, hace su beneficiario en caso de muerte; los tomadores del seguro, obviamente, fallecen ipso facto, dejando al buen conde cada vez más rico.
  Sin duda no se trata de una de las mejores películas de la época, en realidad es entretenida y peculiar, teniendo en el guión (basado en una novela de Edgar Wallace) su punto fuerte; sin embargo, la pátina de clasicismo que va dejando el paso del tiempo y las icónicas (y hasta cierto punto un poco cómicas) apariciones de Bela Lugosi la hacen suficientemente recomendable.