domingo, 4 de octubre de 2020

Miseria de la vida humana. Sirácida, capítulo 40.

 40 1* Penoso destino se ha asignado a todo hombre, | pesado yugo grava sobre los hijos de Adán, | desde el día en que salen del seno materno, | hasta el día de su regreso a la madre de todos*.  2 El objeto de sus reflexiones, la ansiedad de su corazón | es la espera angustiosa del día de la muerte.  3 Desde el que está sentado en un trono glorioso, | hasta el que yace humillado en la ceniza y el polvo,  4 desde el que lleva púrpura y corona, | hasta el que se cubre con harapos: | todos conocen la ira y la envidia, la turbación y la inquietud, | el miedo a la muerte, el resentimiento y la discordia.  5 Y mientras descansa en el lecho, | los sueños nocturnos alteran sus pensamientos.  6 Descansa un poco, apenas un instante, | y ya, en sueños o en vigilia, | se ve turbado por sus propias visiones, | como si fuese un fugitivo que huye del combate,  7 que, justo al sentirse libre, se despierta, | sorprendido de su infundado temor. 1: Gén 3,16-19; Job 7,1s | 5: Dt 28,65-67; Job 7,1-10; Ecl 2,23; 8,16. El fin del malvado 
 
 8 Esto ocurre a todo viviente, del ser humano hasta la bestia, | pero para los pecadores es siete veces peor:  9 muerte, sangre, discordia, espada, | adversidades, hambre, tribulación, azote.  10 Todo esto fue creado para los malvados, | y por su culpa se produjo el diluvio.  11 Todo cuanto viene de la tierra, a la tierra vuelve, | todo cuanto viene del agua, en el mar desemboca.  12 Sobornos e injusticias desaparecerán, | pero la honestidad subsistirá por siempre.  13 Las riquezas de los injustos se secarán como un torrente, | son como un gran trueno que estalla en la tormenta.  14 Al abrir sus manos el injusto se alegrará, | pero los transgresores desaparecerán por completo.  15 La estirpe de los impíos tiene pocas ramas, | las raíces impuras solo encuentran piedra áspera. 
 16 Caña que crece en el agua o al borde del río | será arrancada antes que las otras hierbas.  17 La caridad es como un paraíso de bendición, | y la limosna permanece para siempre. 11: Eclo 41,10 | 16: Job 8,11-12. Lo bueno y lo mejor 
 
 18 Dulce es la vida del que se autoabastece y del trabajador, | pero todavía más la de quien encuentra un tesoro.  19 Tener hijos y fundar una ciudad perpetúan el nombre, | pero todavía más la mujer de conducta intachable.  20 El vino y la música alegran el corazón, | pero todavía más el amor a la sabiduría.  21 La flauta y la cítara hacen el canto agradable, | pero todavía más la lengua dulce.  22 Gracia y belleza el ojo desea, | pero todavía más el verdor de los campos.  23 Amigo y compañero se encuentran a su hora, | pero todavía más la mujer y su marido.  24 Hermano y protector ayudan en la desgracia, | pero todavía más salva la limosna.  25 Oro y plata aseguran el paso, | pero todavía más se estima el consejo.  26 La riqueza y la fuerza dan confianza, | pero todavía más el temor del Señor. | Al que teme al Señor nada le falta, | no necesita buscar otra ayuda.  27 El temor del Señor es un paraíso de bendición, | protege más que cualquier otro escudo. 24: Prov 17,17. Mendicidad 
 
 28 Hijo, no lleves vida de mendigo, | más vale morir que mendigar.  29 Hombre que suspira por mesa ajena | vive una vida que no es vida. | Deshonra su boca con comida ajena, | pero el instruido y educado se guarda de ello.  30 La mendicidad es dulce en la boca del descarado, | pero en sus entrañas es un fuego abrasador.