jueves, 12 de noviembre de 2015

Ahora leyendo: "Musgos de una vieja rectoría", por Nathaniel Hawthorne.

 Otro de los grandes escritores anglosajones románticos del XIX que no encaja en eso que los británicos llaman "Literatura Victoriana" porque, obviamente, no era del país de aquella reina. Esa es prueba irrefutable del craso error de ligar un estilo literario a una coyuntura política de un país concreto; puede que para nuestra Generación del 98 sí fuera válido puesto que no hay parangón en otras literaturas nacionales, sea de lengua hispana u otra cualquiera, sin embargo, las características claves de esa famosa "Literatura Victoriana" se encuentran en muchos países fuera del Reino Unido, e incluso en literaturas no anglófonas. Ejemplo: este tipo nacido en Salem (Massachusetts) que no era súbdito de la reina Victoria.
   De hecho, los americanos, que no querían que les metieran en el mismo saco que a su antigua metrópoli, desarrollaron el concepto de "Romanticismo oscuro" (Dark Romanticism) para calificar las obras de Poe, Melville o el propio Hawthorne... Literatura Victoriana o Romanticismo oscuro, lo cierto es que en el siglo XIX, a ambos lados del Atlántico se desarrolla una literatura que gusta de lo anormal, lo grotesco, lo extraño, cayendo ya con frecuencia en el terror, algo que para su época era muy novedoso, pero que todavía hoy, al menos a quien esto escribe, sigue atrayendo mucho. El Romanticismo literario se aleja del anodino Realismo y del Naturalismo para encontrar un morboso e incluso enfermizo gusto en lo "no natural".
  Hawthorne, inmortalizado por su La letra escarlata, es uno de los puntales de ese subgénero literario que tantos seguidores tiene hoy en día. Su nacimiento en Salem parece que lo predispone, pues, ya se sabe que aquella población de Nueva Inglaterra sufrió una de los más terribles (y, en realidad, vergonzantes) accesos de puritanismo religioso mezclado con superchería y barbarie humana que llevó a la hoguera a un buen número de "presuntas brujas" allá por los finales del siglo XVII.
 Los relatos reunidos en Musgos de una vieja rectoría pueden parecer un poco simplones y pacatos si tratamos de incluirlos en el subgénero de la literatura de terror, pero hay que pensar que Hawthorne tal vez nunca pensó en ese ámbito, simplemente sacó un puñado de excelentes relatos fruto de su misantropía, soledad recalcitrante y gustos al margen de lo "socialmente correcto".

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