lunes, 26 de noviembre de 2012

Lecturas de juventud: Miguel Delibes

  ¿Quién no admira (ahora) a Miguel Delibes? Difícil encontrar a alguien... Comencé a leer su obra con "El camino", luego "Las ratas", después "La sombra del ciprés es alargada", "Los santos inocentes"... así hasta leer todas sus novelas y una buena parte de sus ensayos. La mayoría en la editorial destinolibro.
   De Delibes aprendí todo (o al menos traté de aprender o quizás aprehender), su descripción naturalista del medio rural, los personajes sencillos pero de gran hondura, un cierto pesimismo existencial, una resignación ante el destino...  Difícil no admirar la sencilla belleza de Delibes.
  Por razones que no vienen al caso, acabé viviendo en Valladolid, y me crucé en varias ocasiones con Miguel Delibes paseando, apoyado en una de sus hijas menores, por las calles Gamazo y Muro de esta capital castellana. Era curioso ver la reacción de todo el mundo al verle, se paraban, le miraban con una mezcla de respeto, admiración y lástima por el estado físico en el que estaba en sus últimos años. Y es que Miguel Delibes fue elevado a los altares de la literatura patria hace varias décadas. Y, ya se sabe, cuando se canoniza a alguien, muchos empezamos a buscar fallos...
   Seré incapaz de encontrar fallos en el escritor... atacaría así a uno de mis padres intelectuales, pero... ¿quién fue Miguel Delibes como miembro de esta sociedad? Muchos se sorprenderán al saber que un jovencísimo Delibes (18 años) se alistó voluntario en el bando franquista en la Guerra Civil, no era raro, pertenecía a lo que se llamaba "gentes de orden"... Sí, Miguel Delibes nació en una familia acomodada de Valladolid, al acabar la guerra consiguió trabajo en "El norte de Castilla", primero como caricaturista y luego como redactor. En 1952 llegará a ser subdirector  y en el 58 será director de dicho periódico, que jamás (ni siquiera hoy en día) se destacó como "azote del poder". El talento de Delibes está fuera de toda duda, pero aún así ¡vaya carrera meteórica la suya! ¿Explicación? Don Miguel Delibes era sobrino de Santiago Alba, fundador del diario y uno de los mayores caciques, defensor de la llamada "burguesía harinera" que dominó Valladolid en la primera mitad del siglo XX; además, Delibes era primo de un consejero de la empresa... Todo está dicho. Miguel Delibes tenía un "enchufe trifásico" en aquella entonces pequeña y caciquil capital.
  Me quedaré, sin embargo, con las emociones que me hizo sentir cuando mozo al leer sus novelas, sus personajes honestos, sencillos, sin doblez... sin duda muy diferentes de los que debieron promocionarle socialmente en su época.
   

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